Crónicas | H. Ayuntamiento de Palenque.

Feria Santo Domingo de Guzmán

Miercoles, 11 de Julio de 2017



Haciendo un recuento de los años transcurridos de 1567 año de la fundación de Santo Domingo de Guzmán a 1877 año en que el pueblo y autoridades logran la oficialización de la feria de Santo Domingo, transcurren 310 años, en estos años la fiesta del patrono del pueblo se organizó de acuerdo a los rituales que la iglesia católica enseñó conservando costumbre y tradiciones del pueblo chol como ofrendas producto de la práctica de la agricultura, textiles, gastronomía y música. A partir de 1877 los días de fiesta eran de 26 de Julio al 4 de Agosto perdiéndose algunos contenidos de las actividades agrícolas y conservándose las otras, como consecuencia lógica del devenir de los tiempos el crecimiento de la sociedad trae renglones nuevos para la feria que inician en 1950 con la llegada del ferrocarril del sureste, el descubrimiento de la tumba de Pakal, las primeras pistas aéreas comerciales que convierten a esta fiesta en la “feria Santo Domingo de Guzmán” Religiosa, turística y ganadera.

La década los 50´s, 60´s y 70´s permitían a los fiesteros disfrutar las mejores marimbas del estado de Chiapas, “La Perla del Soconusco”, “Corana de Tapachula”, “Águilas de Chiapas” de Comitán, “Niña de Tonalá”, Marimba de don Carlos Tejada de “Huixtla”, “Marimba Poli” de Tuxtla, “Águilas de Oro” de Pichucalco, “Marimba Nereydas” de Yajalón, Marimba del Maestro Manuel Quiñones de Salto de Agua, Marimba “La Lupita” de San Cristóbal, “Marimba Maya” del Maestro Silvino González López de Santo Domingo hoy Palenque.

Los bailes populares de la fiesta no tenían distingo de raza, de credo, ni de posición social a sus inicios en el parque central, bajos de la presidencia y sala de juntas de la ganadera local, vinieron a la década de los 80´s el auditorio ganadero y la sala de baile del parque de feria ya con otros tintes sociales.


Disfrutar de la feria de Santo Domingo durante 10 días incluía la belleza de el esparcimiento en la zona arqueológica a la cual todas las familias y visitantes iban caminando en la mañana para llegar a disfrutar de las maravillas arquitectónicas de la gran ciudad del “Rey Pakal”, el entorno ecológico, las cientos de preguntas que el visitante se hace de esa maravilla de la cultura maya lo predisponen para un baño con agua muy fría en el río Otulum, muchos le decían “El Baño de la Reina”, el regreso a Palenque implicaba dos horas, recorrer ocho kilómetros disfrutando las maravillas naturales de las montañas incluyendo un descanso a las orillas del río Michol.


Un pueblo rodeado por enormes montañas ocultaba a las seis de la tarde el sol sin embargo el corazón de la fiesta empezaba a latir, ahí se escuchaba la bocina de los merolicos, de los venteros, de los puestos de comida, de la cervecerías, y ahí en ese mar de gentes iniciaba el baile popular que finalizaba entre seis y siete de la mañana del siguiente día y habiendo al pie de la montaña del sur de Santo Domingo el Chimborazo, el Cojolite, el Mirador y el mágico cerro de Don Juan la gente iba a disfrutar las aguas cristalinas y a proveerse de peces en las aguas del río Chacamax (río de los monos), quien se descuelga desde las laderas de Venustiano Carranza allá en os picos que forman parte del mágico cerro de Don Juan,


Estar en el Chacamax resultaba para todos poder colgar las hamacas entre árboles, dormir, recibir el aire fresco, poder estirar la mano para servirse un jícara de pozol fresco o agrío acompañado de chile mashito y sal, platicar con los amigos, con la familia, irse a meter a los rápidos del río, pescar sardinas con canastos y botellas, meterse a los cenotes a pescar un robalo, escuchar a lo lejos en el paso del “Trapiche” la marimba de don Silvino, la marimba “maya” tocando música de Agustín Lara, o de los hermanos Domínguez, en fin, a las cinco de la tarde las caravanas de familias retornaban el día cinco para empezar despedir a los visitantes y ahí en la fraternidad de los hombres y mujeres de Santo Domingo, cuando los hombres montaban su caballo y las mujeres se protegían del sol, se escuchaba en todas las casas ¡Compadre! ¡Comadre! ¡Que Dios les bendiga!. Escribe la historia que en los “boquerones”* al oriente, al poniente, al sur y al norte de Santo Domingo siempre regresaran los que viven de sus tradiciones.


*Boquerones: Caminos de entrada a un pueblo.


Fuente de la Información: Crónista Municipal Profr. Agustín Roman Alvárez Bolivar.

Ultima Actualización: 11 de Julio de 2017.