Cronicas | H. Ayuntamiento de Palenque.

Dos siglos de descubrimientos arqueologicos en Palenque Chiapas parte décimo segunda

Miercoles, 19 de Julio de 2017



A partir de 1989 se inicia el trabajo del Proyecto Arqueológico Palenque (PAP). Este se concibió desde un principio como un programa de varios años para la conservación integral del sitio y de investigación científica, los cuales continúan a la fecha. Los trabajos han estado enfocados principalmente en la intervención, conservación y consolidación de sus monumentos, dado el número y la riqueza arquitectónica de los mismos, extendiéndose, por primera vez, a la preservación de la vegetación y su entorno. Las intervenciones arqueológicas de nuevos edificios han permitido recuperar información arqueológica, amplia y de gran importancia, que abre aun a la fecha nuevos horizontes de interpretación de la sociedad que habitó la ciudad antigua. A la fecha más de una veintena de edificios han sido intervenidos y consolidados en menor o mayor grado, los cuales han sido documentados gráficamente, lo que ha permitido un avance en el conocimiento de las técnicas constructivas de la ciudad. Merece especial atención la investigación en las unidades de tipo habitacional, de las cuales no se tenía información de esa índole. Estos trabajos sumados a los realizados en décadas anteriores han dado como resultado múltiples estudios e investigaciones sobre la arquitectura, cerámica, epigrafía y religión (González, 2004b: 128-147) Desde el inicio de este nuevo programa de trabajos arqueológicos en la ciudad antigua de Palenque, los arqueólogos del PAP concentrarían sus esfuerzos iniciales en la investigación del complejo arquitectónico del grupo de las Cruces. Como hemos podido ver desde el descubrimiento de Palenque, viajeros y arqueólogos habían explorado los templos principales localizando extraordinarios objetos. Sin embargo habían pasado por alto los basamentos donde desplantaban los templos. Por lo que la tarea fue explorarlos para asegurar la estabilidad de los templos y conocer la forma en que éstos fueron construidos. Mientras se excavaba el basamento el basamento del Templo de la Cruz, los arqueólogos descubrieron más de 60 incensarios sobre la fachada oeste. La posición en que estos objetos fueron encontrados sugería que no habían sido dejados al azar, sino que habían sido colocados cuidadosamente en cada una de las plataformas que conforman el basamento de manera alineada y con distancias uniformes. En los Templo del Sol, de la Cruz Foliada y XV, los arqueólogos hallaron más incensarios sobre los cuerpos de los basamentos, contabilizando en su conjunto más de un centenar. Como hemos visto, anteriores excavaciones habían desenterrado algunos incensarios en el Templo XIV y Templo de la Cruz Foliada, pero nadie tenía una explicación satisfactoria sobre su posible función y significado. Hoy se sabe que estas magnificas obras en barro fueron elementos fundamentales dentro de la vida ceremonial de Palenque. En ellos se quemaba el copal junto con la sangre que era obtenida a través del autosacrificio. La mayoría de los incensarios se emplearon para rendir culto al Dios Celeste (GI) y al Dios Escudo Rostro Solar (también llamado GIII), cuyas imágenes fueron modeladas en los mascarones de la parte central. Oros incensarios muestran rostros humanos que corresponden a antepasados de la dinastía local, también venerados. Los palencanos los llamaban Ox P´uluut K´u, “dioses-incensarios” tal como fue registrado en las inscripciones glíficas. Los incensarios se utilizaban aproximadamente 20 años y después los sustituían por nuevos ejemplares. Los incensarios viejos eran retirados de los templos y sepultados en el Grupo de las Cruces. Algunos fueron enterrados con ofrendas, tales como braseros de copal, vasijas que quizá contenían alimentos o semillas, y navajillas de obsidiana (lo cual indica que se les daba una última ofrenda de sangre). Los sacrificios podían ser más cruentos: en algunos casos se han encontrado huesos de dedos, producto de amputaciones rituales. La costumbre de renovarlos continuamente explica por qué se han encontrado tanto ejemplares. Como podemos suponer, pertenecen a distintas épocas. Los más antiguos probablemente fueron producidos hacia el año 550 d,C y los más tardíos, alrededor del 800 d,C (Cuevas, 2007) En los alrededores del núcleo urbano, los arqueólogos continúan ampliando los conocimientos acerca de la vida cotidiana de los palencanos. En estas áreas se ubican zonas densamente construidas, cuyos edificios estuvieron abovedados en su mayor parte, aunque algunos estuvieron tachados con materiales perecederos, además de tener también varios niveles constructivos con numerosos cuartos comunicados por escaleras internas y externas. Estas construcciones se encontraban organizadas generalmente alrededor de patios y plazas. Las excavaciones realizadas en el Grupo B, Grupo C, Grupo I-II, Los Murciélagos y Grupo IV, profundizan nuestra idea de cómo era la arquitectura sus artefactos y las actividades que allí se realizaban. Las excavaciones llevadas a cabo al interior de estas construcciones y sus alrededores han permitido descubrir tumbas de hombres, mujeres y niños. Por otro lado, numerosos objetos relacionados con la preparación y consumo de alimentos y objetos de carácter ritual también fueron localizados. Por sus características arquitectónicas y materiales asociados, se piensa que correspondían a barrios residenciales ocupados por familias de alto estatus (López Bravo, 2000: 38-43)


Fuente de la Información: Crónista Municipal Profr. Agustín Roman Alvárez Bolivar.

Ultima Actualización: 27 de Noviembre de 2017.